-Bien... Eso es todo.
Vaciló aún un momento; luego se levantó y dio un paso...No gritó.Cayó suavemente, como cae un árbol en la arena. Ni siquiera hizo ruido.
Y ahora, por cierto, han pasado ya seis años... Me he consolado un poco porque sé que verdaderamente el Principito volvió a su planeta, pues al nacer el día no encontré su cuerpo.Desde entonces, por las noches, me gusta oír las estrellas; son como quinientos millones de cascabeles...
El Principito, de Antoine De Saint-Exupéry
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